Diseño del Paisaje Interior: Aplicando los Principios a mi Dieta

Diseño del Paisaje Interior: Aplicando los Principios a mi Dieta

Diseño del Paisaje Interior: Aplicando los Principios a mi Dieta

Por Aline Van Moerbeke

Diseñando mi Salud Integral, comienzo donde puedo tener un impacto mayor, donde paso más tiempo, donde más energía gasto sí o sí… en mi propio cuerpo es donde habito! Entonces, cultivando micro-organismos en el suelo va de la mano del cultivo de mi microbiota (huevo o gallina?) y empiezo mirando mi dieta diária por la lente de los principios de permacultura.

¿Qué es un principio de permacultura?

Wikipedia dice lo siguiente sobre un principio:
“Un principio es un concepto o valor que sirve de guía para un comportamiento o una evaluación. En derecho, es una regla que debe seguirse o generalmente debe seguirse, o debería seguirse, o es una consecuencia inevitable de algo, como las leyes que se observan en la naturaleza o la forma en que se construye un sistema.”

Los Principios de Permacultura son un conjunto de principios que nos ayudan a “construir” o diseñar nuestros ecosistemas basados ​​en las leyes de la naturaleza. El primer conjunto de principios de Bill Mollison es solo uno de varios conjuntos que existen o fueron nombrados como tal en el movimiento de permacultura. El conjunto de David Holmgren adaptado del de Bill se usa ampliamente, ya que el marketing es bueno y los íconos ayudan a recordarlos fácilmente.

Cualquiera puede hacer su versión de los Principios de Permacultura, ya que todos se remontan a leyes naturales inmutables. Siempre que se refieran a ellos, puedes ir con tus propias descripciones, tal vez incluso iconos, ¡sé creativo!


3 principios de la permacultura aplicados a mi dieta

Desde hace unos años estoy particularmente interesado en nuestra dieta, sabiendo el trabajo que conlleva un huerto (trabaja cóntra la naturaleza podrías decir, por ser anual!) de un lado y haber vivido un cambio importante en mi estado mental en 2018 al seguir un tratamiento Anti-Candida* de 5 meses de otro, cual me hizo ver cuánto dependemos de nuestro microbioma, el cual es nutrido por nuestros alimentos, los cuales vienen un 95% del suelo (y así tienes la imágen del ciclo cerrado, verdad?)!

En los cursos de PDC que co-facilito en Mallorca a través de nuestra asociación Permacultura Mediterránea me encanta mostrar el pequeño video en el que Vandana Shiva dice que la Revolución comienza en nuestro Plato, que aquí es donde nos reconectamos con la Naturaleza, a través de nuestra Alimentación, ¡porque es tres veces al día que tenemos un impacto tanto en nuestro paísaje exterio tanto como en nuestro paisaje interior!

Por lo tanto, comenzar a aplicar los Principios de Permacultura en mi vida, para mí, comienza con mi dieta. Aquí os comparto un par de ejemplos, algunos de mis pensamientos y mini diseños diarios.



Observar e interactuar

Haz un diario de comida

Si quieres hacer un cambio en tu dieta, por cualquier motivo (adelgazar, tener más energía, tener un sistema inmunológico más fuerte frente a infecciones, tener una menor huella de carbono, combatir y curar enfermedades…), primero tienes que saber qué es lo que estás comiendo. Hay que saber con qué estás trabajando. Contexto es todo. Mientras estaba en la dieta anti-cándida, anoté todo lo que comía (además de anotar las horas que había dormido, qué práctica diaria había elegido ese día para conectarme conmigo mismo, las reacciones corporales que estaba experimentando (cansancio, hinchazón, ansiedad…) y los suplementos que estaba tomando) durante los 5 meses que estuve siguiendo el protocolo de tratamiento. Es difícil hacer tiempo para esto todos los días, pero te haces una rutina, un patrón que a mi me hizo bien.

Cuando mi terapeuta me preguntó qué había comido en el transcurso de las últimas dos semanas para que volvi a tener gases, pude ir a mis notas, leer, observar y deducir que probablemente estaba ingiriendo demasiados carbohidratos dulces (higos, dátiles, orejones, pasas, etc.) en mis “papillas” de desayuno y barras de frutos secos para las excursiones o que fuese por experimentar demasiado estrés.

Ajustar en ambas áreas ayudó a que mi estómago se calmara.

Para poder encontrar los patrones nocivos e interrumpirlos, tenemos que poder examinar los detalles, es la S de “Survey” en el acrónimo clásico SADIMET o la O de la fase de Observación del Proceso de Diseño.

Creemos que recordamos todo, pero con algo tan mundano como su dieta, tendemos a olvidar. Incluso está demostrado que al pasar 24 horas, hemos retenido solamente un 20% de la información recibido el día antes. Entonces, apuntalo. Haz mapas mentales. Observe tus ritmos, tus elecciones de alimentos, la cantidad de tiempo que tomas para comer, dónde estabas comiendo, cómo te sintió mientras comías, con qué frecuencia defecas y cuál es la consistencia y el color de tus heces (¡lo siento, pero sí!)… cualquier cosa que se te ocurra y que tenga que ver con el funcionamiento de tu cuerpo y más en concreto tu sistema digestivo (aunque ya deberíamos saber que nada funciona sin estar conectado a otro sistema!)

Eche un vistazo a tus notas a intervalos semanales o mensuales para ver si puedes detectar los patrones. Y luego Interactúa para cambiar los que están descontando de tu Salud Integral.

Otras formas de aplicar este principio en tu dieta para una Salud Integral óptima son aprender sobre el sistema digestivo, el microbioma y los componentes básicos de los alimentos, observar los ciclos naturales y comer lo que está en temporada únicamente, observar tu cuerpo y tus sentimientos, y también escuchar tu intuición y reconectar con esa naturaleza tuya propia…

Capta y almacena energía

Cocine lotes más grandes

El tiempo es un bien preciado. Muchos de nosotros desearíamos tener más y mucho más de ello. Entonces, cuando mi nutricionista dijo que tenía que cambiar a cocinar mi propia comida para saber qué hay en ella, casi me da un ataque, ¡porque tengo muchas otras cosas en las que quiero trabajar!

Me dijo que debería comer cereales cocidos de avena pelada (grano entero) en lugar de copos, arroz y patatas cocidos enfriados y pasadas 24 horas, bizcochos de harina de almendra, arroz, y algarroba o tortitas de trigo sarraceno sin gluten, etc., le respondí: ¿cuándo crees que tengo tiempo en el día para cocinar todo eso?

Entonces dijo que cocine un día a la semana: mientras las papas están en el horno, los granos de avena y el arroz se cocinan en la encimera, algunos huevos se pueden hervir en la misma olla con el arroz y también se puede triturar el trigo sarraceno que estuvo remojado durante la noche con agua y guardarlo en la nevera para que tengas una mezcla de panqueques lista para varias sesiones…

Captar y almacenar energía, aprovechando al máximo cada minuto y cada acción.

Como dice uno de los principios originales de Bill Mollison: ¡Apilar Funciones! La naturaleza también aprovecha al máximo todo: un árbol da sombra y frutos, enfría y filtra el aire, almacena agua en el suelo, da a los hongos y otras criaturas un hábitat y una vez finalizado su ciclo ofrece madera para la construcción, calefacción o para cocinar. Por lo tanto, captar y almacenar energía en la preparación de nuestros alimentos será muy útil para alcanzar nuestro objetivo de Salud Integral (y tiempo para otras cosas que cocinar, si así nos apetezca!).

Sin embargo, esto necesita un diseño cuidadoso, porque el peligro radica en hacer demasiado (no tienes suficiente espacio en la nevera, o se pone malo después de 3 días etc) y entonces habremos creado desperdicios (¡no queremos eso, como dice el otro principio “No producir desperdicios”!).

Otras formas de aplicar el principio Capta y Almacena Energia son la cocción lenta para conservar recursos (electricidad, gas…) y también los nutrientes, hacer conservas de los alimentos cuando hay abundancia en la cosecha (fermentos, sopas, salsas, mermeladas…), utilizar energía solar para cocinar, filtrar el agua, secar los frutos… (estos también son ejemplos del principio “Utilizar y Valorar Recursos y Servicios Renovables”)


Soluciones pequeñas y lentas


Mastique cada bocado al menos 20 veces


Ahí tienes un pequeño cambio muy importante en mi opinión para nuestro futuro como humanidad. Comer despacio. ¡Se hace una gran diferencia! No solo está ayudando a la digestión según lo diseñado por la naturaleza (mezclando tu comida con saliva, en la que viven las enzimas digestivas, descomponiéndola en porciones más pequeñas para facilitar la digestión y enviando la señal a tu estómago para que el almidón produzca ácido clorhídrico para una óptima absorción de los nutrientes de los alimentos), también estás comiendo más lentamente. Esto último le da a tu cerebro tiempo para recibir la señal de que está lleno antes de haber comido en exceso.

Lo primero hace que los nutrientes de los alimentos estén más disponibles de lo que estarían si estuvieran corriendo por el tracto digestivo en grandes trozos, y básicamente se expulsan a medida que ingresan, con nutrientes y todo. ¡Y estamos comiendo para obtener esos nutrientes, no para “simplemente llenarnos”!

Lo segundo hace que no comemos más de lo que necesitamos, de gran importancia creo en un mundo donde se habla de no tener suficiente alimento para dar de comer a todas las personas que habitamos el planeta por posibles escenarios de futuro con sequías, inundaciones o simplemente más humanos que la capacidad de carga del ecosistema…

Comer de manera más consciente podría ser todo el cambio que necesitamos en nuestra dieta, para que seamos más equilibrados, más enérgicos y más saludables. Al tomarme el tiempo para notar cómo comemos, siento que los sabores también se vuelven mucho más ricos.

Comer no es solo para hacer funcionar nuestro motor, no es solo una necesidad. En mi opinión comer es uno de los placeres de la vida, y un momento en el que siento que podemos apreciar mucho más lo que tenemos sobre la mesa, donde podemos sentir abundancia con poco, sentirnos ricos y llenos de alegría, sin necesidad de exagerar.

Comer en exceso es un problema en los países “desarrollados”, la obesidad y la diabetes son imparables, la comida se tira todo el tiempo, mientras que muchas personas en este mundo carecen de la cantidad de alimentos nutritivos necesaria para mantener su metabolismo en marcha a diario.

Si queremos reducir nuestra huella de carbono, nuestra dieta es un buen punto de partida. Come más lento. Come menos. Reducción asegurada en tu bolsillo, en tu huella ecológica, en tu cintura.

Otras formas de aplicar este principio a tu dieta son eliminar de tu dieta solo un tipo de alimento para comenzar (gluten, lactosa, azúcar procesada, comida rápida, café, alcohol…) durante un período de tiempo, digamos una semana o un mes y ve qué sucede. O ve a buscar una tienda donde puedas tomar un almuerzo orgánico y saludable o llevartelo para comertelo en un parque y dete un capricho de esta manera una vez a la semana, compre en mercados de agricultores o en pequeñas tiendas locales y observe el precio y el origen de las frutas y verduras (pronto sabrás reconocer los productos de temporada)…

Hay infinitas formas en las que pueden ser aplicados los Principios de Permacultura a nuestra Dieta Diaria. Aquí te he compartido unas cuantas aplicaciones mías. ¡Me encantaría escuchar tus ejemplos!